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Guía de obras estudiantiles

Autorretrato

Nombre Clase Fecha

Edvard Munch, Autorretrato (1882), Munch Museum. Dominio público. Observe este lienzo bajo una luz en movimiento: el dibujo, el color real bajo el barniz, el pigmento puro

Datos clave

Artista
Edvard Munch wikioo.org/es/artists/edvard-munch_es/
Fechas del artista
1863 – 1944
Pintura al óleo
1882
Técnica y materiales
Óleo sobre tabla
Tamaño original
26 x 19 cm
Época
Siglo XIX
Celebrado en
Munch Museum wikioo.org/es/museums/munch-museum-oslo_es/
Año
1882
Dimensiones
26 x 19 cm
Elementos destacados
Cara expresiva; mirada directa
Tema
Autorretrato psicológico

En contexto

Autorretrato — Edvard Munch

Dimensiones

Las medidas originales son 26 × 19 cm (alto × ancho), representadas aquí junto a un adulto de estatura media.

¿Cuándo se pintó esta obra?

  1. 1860
  2. 1870
  3. 1880
  4. 1890
  5. 1900
  6. 1910
  7. 1920
  8. 1930
  9. 1940

Fila superior: los años. Fila inferior: la edad del artista al inicio y al final de cada periodo — 0 al nacer, 81 al morir.

Pintado cuando el artista tenía 19. El artista vivió hasta los 81. 6 de las 410 obras fechadas de este artista en nuestro catálogo son anteriores.

Sombreado: la trayectoria de Edvard Munch (1863–1944) ▲ esta obra, 1882 cada pintura fechada, década tras década

Primeras obras: hasta 1893 Años principales de actividad: 1893–1908 Obras tardías: desde 1908

Estas tres franjas dividen las obras de este catálogo que cuentan con una fecha en un primer cuarto, una mitad central y un último cuarto. No representan la producción completa del artista: un periodo breve puede ser un vacío en el registro más que una etapa de inactividad. Los mismos años con la vida del artista trazada en ellos

Comparar con

Elige una de las obras anteriores: menciona dos cosas que comparta con esta y una diferencia.

Más obras para acompañar a esta: wikioo.org/es/art/similar/edvard-munch-autorretrato-D2QLB2-es/

Colores

Medido a partir de la imagen

    Color principal

    Marrón rosáceo #cdb191

    Paleta catalogada

    • #CDB191
    • #27343B
    • #A1866C
    • #4B4C4C

    Estos colores integrados en toda la paleta del artista Encuentra otras pinturas por color

    Nombre del color principal
    Marrón rosáceo
    Intensidad
    Monocromático Qué saturados y variados son los colores, desde un único tono tenue hasta una gran variedad de tonos brillantes.
    Contraste
    Equilibrado El grado de diferencia entre los colores en cuanto a luminosidad y saturación a lo largo de la obra.
    Armonía
    Paleta discordante El grado de armonía entre los colores, desde el contraste hasta la total unidad.
    Brillo
    Sombras profundas El grado de luminosidad o oscuridad general de la imagen, desde las sombras profundas hasta las luces intensas.
    Saturación
    Tenues Qué puros y fuertes son los colores, desde un gris casi tenue hasta una viveza total.

    ¿En qué parte del mundo se contempla esta pintura?

    • menos del 1%
    • 1–3%
    • 3–8%
    • 8–20%
    • 20% o más
    Esta pintura por sí sola cuenta con muy pocos visitantes registrados para realizar un mapeo, por lo que la lámina muestra cada obra de Edvard Munch durante los últimos doce meses: 89 países en total. Origen de estas cifras

    Los diez principales países

    1. 1 China 22,6%88 800 visitas
    2. 2 España 13,6%53 600 visitas
    3. 3 Francia 8,4%32 900 visitas
    4. 4 Estados Unidos 5,7%22 600 visitas
    5. 5 Singapur 3,9%15 300 visitas
    6. 6 Italia 3,8%15 000 visitas
    7. 7 Hong Kong 3,8%14 900 visitas
    8. 8 Brasil 3,1%12 200 visitas
    9. 9 Japón 2,6%10 300 visitas
    10. 10 Alemania 2,3%9 000 visitas
    11. · 79 otros países 30,2%119 000 visitas

    Localiza los tres países más oscuros en el mapa. ¿Se encuentra alguno de ellos en el país donde se custodia esta pintura? Escribe una razón por la cual personas de lugares lejanos podrían viajar para verla.

    Las 20 obras más vistas de Edvard Munch

    1. 1 El grito, 1893 27,2%146 100 visitas
    2. 2 Madonna, 1894 8,3%44 600 visitas
    3. 3 Melancolía, 1894 7,1%38 000 visitas
    4. 4 Cerca de la cama de la muerte (fiebre), 1915 2,0%11 000 visitas
    5. 5 El Niño y la Muerte, 1899 1,8%9 400 visitas
    6. 6 Besame, 1897 1,3%7 200 visitas
    7. 7 Cenizas, 1894 1,2%6 200 visitas
    8. 8 Chicas en el muelle, 1904 1,0%5 600 visitas
    9. 9 Celos, 1895 1,0%5 400 visitas
    10. 10 Navidad en el Burdel, 1905 0,9%4 800 visitas
    11. 11 El Baile de la Vida, 1899 0,9%4 700 visitas
    12. 12 El Día Después, 1895 0,9%4 600 visitas
    13. 13 Madonna, 1894 0,8%4 100 visitas
    14. 14 Hombre y Mujer I, 1905 0,7%3 900 visitas
    15. 15 Las chicas del puente, 1901 0,7%3 600 visitas
    16. 16 El Grito, 1893 0,6%3 400 visitas
    17. 17 Autorretrato, 1895 0,5%2 600 visitas
    18. 18 Celos, 1907 0,4%2 300 visitas
    19. 19 La muerte y la joven, 1893 0,4%2 200 visitas
    20. 299 Autorretrato, 1882 esta obra 0,0%200 visitas

    En conjunto, estas obras representan el 57,7% de toda la atención que recibieron las pinturas de este artista durante los últimos doce meses. El catálogo contiene 629 obras de este artista, de las cuales 484 fueron consultadas al menos una vez. Esta pintura ocupa el puesto 299, con un 0,0% de esa atención (200 visitas). Los mismos datos, mes a mes

    Las barras miden la atención, no la calidad. Elige la obra de arriba y esta otra: menciona un factor que podría hacer que una pintura sea famosa más allá de su técnica.

    Sobre esta obra

    Autorretrato — Edvard Munch

    Notas sobre esta obra

    Redactado para esta guía a partir de fuentes publicadas. El registro del catálogo en sí se encuentra en la primera parte de esta guía.

    Artista
    Edvard Munch
    Estilo artístico
    Realista
    Influencias
    Simbolismo
    Medio
    Óleo sobre tabla
    Movimiento
    Expresionismo
    Título
    Autorretrato
    Ubicación
    Museo Munch, Oslo

    Una ventana al alma de Munch

    En su Autorretrato de 1882, Edvard Munch ofrece mucho más que un mero reflejo de su apariencia física; nos brinda una ventana profunda a las complejidades psicológicas que eventualmente definirían su legado artístico. Con apenas dieciocho años, mientras estudiaba en la Escuela Real de Dibujo en Kristiania, Munch se capturó a sí mismo en una pose sorprendentemente franca sobre un fondo tenue y sombrío de tonos ocre y gris. La composición es íntima y directa, con la mirada del artista confrontando al espectador con una honestidad inquietante. Esta mirada penetrante anticipa la intensidad emocional y cruda que más tarde lo convertiría en un pionero del Expresionismo, transformando el lienzo de un simple registro de la apariencia en un conducto para la agitación interna.

    La técnica empleada en esta obra temprana revela una tensión fascinante entre la formación académica y una floreciente expresión personal. Ejecutada al óleo sobre tabla, la pintura utiliza pinceladas finas para representar ciertos detalles con un cuidado meticuloso —como los cabellos individuales y los sutiles pliegues de la oreja—, pero al mismo tiempo abraza un alejamiento del realismo estricto. Munch emplea pinceladas sueltas y planos achatados que priorizan la resonancia emocional por encima de la precisión fotográfica. El rostro está modelado magistralmente mediante el juego de luces y sombras, creando una sensación de profundidad que hace que el sujeto se sienta palpablemente presente, incluso cuando los tonos circundantes permanecen fríos y oscuros.

    El peso de la experiencia y el simbolismo

    Para apreciar verdaderamente este retrato, es necesario considerar el pesado contexto histórico que moldeó la visión de Munch. Creada durante un período de intensa agitación personal tras las trágicas muertes de su madre y su hermana, la pintura está impregnada de una conciencia visceral de la mortalidad y la pérdida. Este primer encuentro con el duelo le inculcó un temor existencial que permearía toda su obra. El simbolismo dentro de la pieza es sutil pero poderoso; la tez pálida de su rostro sirve como una exageración deliberada para simbolizar la vulnerabilidad y la fragilidad, mientras que sus ojos oscuros y ligeramente descentrados transmiten un profundo sentido de melancolía e introspección.

    Para el coleccionista exigente o el diseñador de interiores, una reproducción de este Autorretrato ofrece la oportunidad de invitar una pieza de la historia del arte a un espacio contemporáneo. Es una obra que exige atención, no a través de colores estridentes, sino mediante su fuerza silenciosa y persistente. La matizada paleta tonal y la calidad texturizada del óleo sobre tabla lo convierten en una adición sofisticada para cualquier colección curada, proporcionando un punto focal que invita a la contemplación profunda. Poseer una pieza así significa conectar con los inicios mismos de un movimiento: ese momento en el que un joven y ambicioso artista comenzó a traducir su paisaje psicológico interno en un lenguaje visual que continúa resonando en audiencias de todo el mundo.

    Artista y museo

    Artista

    Edvard Munch

    Nacido en Adelsbruk, Suecia

    La vida y la identidad de Edvard Munch

    Edvard Munch fue un pintor noruego cuya vida estuvo profundamente ligada a los paisajes y a la atmósfera densa de su tierra natal. Nacido el 12 de diciembre de 1863, pasó gran parte de su existencia navegando las complejidades de la psique humana a través de su pincel y sus herramientas de grabado. Su obra a menudo se sentía como una extensión directa de sus propias luchas internas, transformando emociones privadas en algo visible y compartido. Se mantuvo como una presencia activa en el mundo del arte hasta su muerte, el 23 de enero de 1944.

    Su capacidad para capturar los temblores de la existencia humana alcanzó su apogeo en 1893 con la creación de El Grito. Esta obra específica se ha convertido en una de las imágenes más aclamadas del arte occidental, reconocida mundialmente por su representación del pavor existencial. Mientras muchos artistas buscaban replicar el mundo físico, Munch estaba interesado en aquello que no puede verse, como la ansiedad y el peso de la soledad. Utilizó el color y la forma para dar cuerpo a las fuerzas invisibles que sacuden el espíritu humano.

    A lo largo de su extensa carrera, produjo un vasto cuerpo de trabajo que abarcó diversos medios. Su producción incluyó:

    El Grito

    Madonna

    El niño enfermo

    La danza de la vida

    Primeros Años, Familia y Formación

    Edvard Munch nació en 1863 entre los austeros y desolados paisajes de Noruega. Su infancia estuvo marcada por un hogar donde la enfermedad era una compañera constante. En 1868, la muerte de su madre a causa de la tuberculosis supuso una pérdida que dejó una huella profunda en el pequeño Edvard. Este sentimiento de fragilidad se intensificó en 1877, cuando su hermana, Johanne Sophie, también sucumbió a la tuberculosis con apenas 15 años. Estos duelos tempranos significaron que las sombras de la mortalidad quedaron tejidas en la esencia misma de su vida cotidiana.

    Su padre, Christian Munch, se desempeñaba como médico y oficial sanitario. Christian era un hombre de una intensa devoción religiosa, pero también luchaba contra un temperamento nervioso y obsesivamente espiritual. La atmósfera del hogar estaba a menudo cargada de una sensación de pavor. Al crecer en un entorno así, Edvard solía refugiarse en el dibujo para mantenerse ocupado durante los largos inviernos, cuando la enfermedad le impedía asistir a la escuela. Estas primeras experiencias de dolor y temor acabarían, inevitablemente, encontrando su camino hacia sus lienzos.

    Para su formación académica, asistió a la Real Escuela de Arte y Diseño en Kristiania. Fue allí donde comenzó a desarrollar las habilidades técnicas que sostendrían sus futuras exploraciones de la psique humana. Su entrenamiento proporcionó los cimientos para una carrera dedicada a traducir la angustia interna en una forma visual tangible.

    Los círculos bohemios de Kristiania

    En las calles de Kristiania, el antiguo nombre de Oslo, Munch encontró una comunidad que desafiaba todo lo que se le había enseñado. Se movió entre los círculos bohemios de la ciudad, un grupo de personas que vivían al margen de las estrictas normas de la época. Entre ellos se encontraba el pintor naturalista Christian Krohg, quien formaba parte de este círculo progresista. Estos encuentros no eran meramente sociales; eran espacios donde se debatían y se vivían nuevas formas de percibir el mundo.

    Fue a través de la influencia del nihilista Hans Jæger que el propio camino de Munch comenzó a transformarse. Jæger lo instó a alejarse de las pulcras tradiciones académicas de aquel entonces, alentando al artista a mirar hacia su interior y a plasmar su propio estado emocional y psicológico. Se trataba de una idea radical. En lugar de intentar capturar el mundo tal como se presentaba ante los demás, Munch comenzó a utilizar su lienzo para expresar las tormentas internas de su propia mente.

    Viajes e Influencias en París y Berlín

    Su tránsito por los epicentros del arte europeo permitió que Edvard Munch viera sus propios impulsos reflejados en la obra de otros maestros. En París, se encontró con las técnicas de artistas como Paul Gauguin y Vincent van Gogh. De ellos aprendió lecciones profundas, absorbiendo la manera en que utilizaban el color y la forma para trascender la mera representación visual. Su estancia en la ciudad también le permitió entrar en contacto con Henri de Toulouse-Lautrec. Estos encuentros fueron fundamentales para refinar una forma de mirar que priorizaba lo interno sobre lo externo.

    Sin embargo, su paso por Berlín desplazó su enfoque hacia las capas más profundas y perturbadoras de la mente humana. Fue allí donde conoció al dramaturgo sueco August Strindberg. Estas conexiones con figuras como Strindberg impulsaron sus investigaciones hacia temas psicológicos de una intensidad abrumadora. Así, comenzó a utilizar su arte para explorar los temblores de la existencia humana, alejándose de las descripciones naturalistas para abrazar un estilo capaz de comunicar el peso agobiante del miedo y la ansiedad.

    Técnica y Estilo de la Pintura del Alma

    Edvard Munch no aspiraba a replicar el mundo físico tal como lo percibía el ojo humano. En su lugar, buscaba exteriorizar su estado interno, un método que él mismo denominó como la pintura del alma. A través de formas distorsionadas y líneas rítmicas, logró comunicar los temblores de la existencia humana, transformando la angustia psicológica en una forma visible y tangible. Su pincelada, a menudo, era un reflejo de la turbulencia de su propia mente, utilizando el color y la forma para traducir aquello que sentía, más que aquello que veía.

    Este enfoque hacia lo íntimo lo llevó a experimentar extensamente con diversos medios. Fue un grabador sumamente activo, trabajando mediante la litografía, el xilografía y el aguafuerte para expandir su alcance artístico. Su rango técnico era vasto, abarcando procesos de calcografía como la aguatinta, el aguatinta al aguatinta, el aguatinta y el grabado en cobre. Estos métodos le permitieron superponer texturas y trazos que funcionaban como un espejo de la complejidad de la emoción humana.

    The Scream (1893)

    Madonna (1894)

    The Sick Child (hacia 1926)

    La Franja de la Vida y sus Obras Maestras

    Edvard Munch buscó capturar los ciclos recurrentes de la existencia humana a través de una serie de obras que denominó La Franja de la Vida. Esta colección se centró en los temas densos e ineludibles del amor, el miedo, la muerte y la ansiedad. Su objetivo no era una simple representación de la vida, sino más bien una exploración de las tormentas internas que la definen. Sus pinturas funcionaban a menudo como un medio para procesar el duelo y los temblores psicológicos que lo acompañaron desde su juventud.

    Muchas de sus imágenes más reconocidas surgieron de estas luchas personales. Concibió El Grito mientras se encontraba en Kristiania, utilizando paisajes arremolinados y ardientes para representar una sensación de angustia existencial. En otras obras, dirigió su mirada hacia las complejidades de la conexión humana y la fragilidad de la vida. Madonna explora la intersección entre la sexualidad y la mortalidad, mientras que El niño enfermo permanece como un conmovedor recordatorio de la pérdida de su hermana, Sophie. Estas piezas reflejan a un hombre intentando dar sentido a las sombras que lo perseguían.

    El Grito (1893)

    Madonna (1894)

    El niño enfermo (hacia 1926)

    Pubertad (1894–95)

    Años de madurez y muerte

    Los últimos años de la vida de Edvard Munch estuvieron marcados por un cambio significativo en sus hábitos personales y en su entorno creativo. Tras sufrir un colapso mental en 1908, tomó la firme decisión de abandonar el consumo excesivo de alcohol. Este periodo de transformación lo alejó de las turbulentas escenas sociales que caracterizaron su juventud; en su lugar, dedicó sus años restantes a trabajar en la paz y la privacidad, encontrando un refugio tranquilo para continuar su práctica artística.

    Su producción se mantuvo constante hasta el final de sus días. Para cuando falleció en 1944, había acumulado una vasta colección de 1006 pinturas. Mientras el mundo a su alrededor se enfrentaba a la inmensa agitación de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de sus obras sobrevivieron al conflicto, asegurando que su lenguaje visual permaneciera disponible para que las generaciones futuras pudieran estudiarlo y experimentarlo.

    El Legado Duradero y su Influencia

    La capacidad de Edvard Munch para confrontar los aspectos más sombríos de la condición humana ayudó a allanar el camino para el expresionismo alemán. Como pionero del expresionismo, se alejó de las reglas corteses del arte académico para encontrar una forma de manifestar las tormentas internas de la mente. Al traducir el malestar psicológico en una forma visual, transformó la manera en que los artistas se acercaban al lienzo. Su obra se convirtió en una piedra angular del movimiento modernista, desplazando el enfoque de lo que el ojo ve hacia aquello que el alma padece.

    Su presencia se siente profundamente en la historia del arte noruego. Munch ayudó a definir una identidad nacional a través de su exploración de las experiencias humanas universales. La manera en que utilizó el color y las líneas distorsionadas para comunicar los temblores de la existencia dejó una huella que muchos artistas siguieron sus pasos. Su influencia se extendió mucho más allá de las fronteras de Noruega, afectando la percepción que el mundo moderno tiene sobre la ansiedad y el aislamiento.

    The Scream (1893)

    Madonna (1894)

    The Sick Child (c. 1926)

    Dónde ver sus obras hoy en día

    Para experimentar la inmensidad de la obra de su vida, es necesario viajar hasta Oslo, Noruega. El Museo Munch se erige como el principal guardián de su legado, albergando una vasta colección que abarca todo el espectro de su producción artística. Es un espacio donde la magnitud de su creación se vuelve tangible, ofreciendo una mirada profunda a los temas que exploró a lo largo de sus años de pintura y grabado.

    Otras piezas de gran relevancia se encuentran en las principales instituciones de la ciudad. La Galería Nacional de Oslo custodia la versión de 1893 de El Grito, realizada en temple y crayón sobre cartón. Esta obra específica ofrece una textura y una sensación distintas en comparación con otras versiones. Asimismo, el Museo Nacional de Noruega alberga una versión de Madonna, lo que permite a los visitantes contemplar cómo el artista abordó un mismo sujeto a través de diferentes perspectivas.

    El Grito (1893) - Galería Nacional, Oslo

    Madonna - Museo Nacional de Noruega

    Museo

    Munch Museum

    En exposición en Oslo, Noruega

    La historia del Munch Museum

    El Munch Museum comenzó su trayectoria en 1963 en Tøyen, Oslo. Su fundación tuvo como propósito conmemorar lo que habría sido el centenario del nacimiento de Edvard Munch. La institución nació del profundo deseo de preservar el legado del artista, un esfuerzo impulsado por las generosas donaciones del propio creador y de su hermana, Inger. Durante décadas, el museo se consolidó como el repositorio central de su vasta producción, albergando una colección incalculable de pinturas y grabados que capturan la esencia de su alma.

    Sin embargo, la historia del museo también estuvo marcada por la turbulencia; un periodo de intensa tensión surgió en 2004, cuando la institución atravesó un capítulo dramático. El robo de dos de sus posesiones más preciadas fue un acontecimiento que puso de manifiesto el inmenso peso cultural de su patrimonio. Esta era de incertidumbre llegó a su fin en 2006 con la recuperación de las obras, un proceso de pérdida y redención que, finalmente, alimentó la ambición de crear un espacio más seguro, amplio y digno para la colección.

    En octubre de 2021, el Munch Museum emprendió un nuevo capítulo al trasladarse desde su ubicación original hacia un enclave vanguardista en Bjørvika. Este traslado simbolizó la transición desde las salas históricas de Tøyen hacia una presencia moderna y vibrante en el frente marítimo de Oslo. Hoy, el museo se erige en una estructura vertical que entrelaza la historia íntima del artista con el paisaje urbano en constante evolución de la ciudad.

    La arquitectura del nuevo edificio

    La estructura actual en el frente marítimo de Oslo es una declaración arquitectónica contemporánea diseñada por el arquitecto español Juan Herreros. Con una altura de 60 metros, el edificio se eleva a través de trece plantas, organizando sus funciones de manera vertical. Una sección superior, distintivamente inclinada, define su silueta contra el horizonte de la ciudad. Esta verticalidad permite una experiencia espacial fluida a medida que uno se desplaza por los diferentes niveles.

    La fachada está compuesta por paneles de aluminio reciclados, perforados y parcialmente translúcidos. Estos materiales reaccionan a las cambiantes condiciones de luz del fiordo de Oslo, creando una presencia enigmática que se transforma con las estaciones. El diseño incorpora un gran vestíbulo de cristal y diversas terrazas que ofrecen vistas del paisaje urbano circundante. La materialidad y la forma del edificio reflejan un compromiso con la sostenibilidad y la ingeniería moderna.

    Obras Maestras de la Colección

    La colección alberga más de 1.200 pinturas y 18.000 grabados que trazan la profunda psicología del artista. Entre estas piezas, El Grito y Madonna se erigen como presencias centrales dentro de las salas, acompañadas por Hombre y Mujer I, una obra que explora las complejidades del vínculo humano. El inmenso volumen de este acervo permite un estudio pausado sobre cómo la forma y el color se transforman a lo largo de décadas de producción creativa.

    Otras obras de gran trascendencia incluyen La Danza de la Vida, que ocupa un lugar prominente en la narrativa visual del museo. La institución también preserva Vågen e Mördaren i gränden, piezas que ofrecen una perspectiva distinta sobre la evolución del estilo del artista. Plantarse ante estos originales es encontrarse con la intensidad pura del movimiento expresionista en su forma más directa y visceral.

    Madonna, 1894

    Navidad en el burdel, 1905

    Cerca del lecho de la muerte (fiebre), 1915

    Autorretrato, 1882

    Joven mujer en la orilla, 1896

    Autorretrato bajo la máscara de la mujer, 1892

    Un Legado Vivo del Expresionismo

    La institución funciona como un centro cultural dinámico que se extiende mucho más allá de la mera preservación de la obra de un solo artista. Al ser uno de los museos dedicados a un único artista más grandes del mundo, el Munch Museum permanece consagrado a la vida y la obra de Edvard Munch. Este espacio facilita un diálogo continuo entre el pasado y el presente a través de exposiciones rotativas que presentan tanto a artistas consagrados como a talentos emergentes. Este enfoque garantiza que los cimientos del Expresionismo mantengan una conversación constante con las tendencias artísticas contemporáneas.

    Se fomenta una conexión profunda con el arte mediante una variada programación diseñada para profundizar en la comprensión de este movimiento. El museo alberga conferencias, talleres, proyecciones de cine y representaciones que invitan a la participación activa. Estas actividades transforman el edificio, pasando de ser un repositorio silencioso a convertirse en un espacio de intercambio cultural vibrante. La presencia de estos diversos eventos permite que el legado de la colección siga siendo una parte viva del tejido social de la ciudad.

    Dónde leer más

    Consíguelo en línea

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    wikioo.org/es/art/download/edvard-munch-autorretrato-D2QLB2-es/

    Cómo citar esta obra

    MLA
    Munch, Edvard. Autorretrato. 1882, Munch Museum. https://wikioo.org/es/art/edvard-munch-autorretrato-D2QLB2-es/
    APA
    Munch, Edvard (1882). Autorretrato [Painting]. Munch Museum. https://wikioo.org/es/art/edvard-munch-autorretrato-D2QLB2-es/
    Chicago
    Edvard Munch. Autorretrato. 1882. Munch Museum. https://wikioo.org/es/art/edvard-munch-autorretrato-D2QLB2-es/
    Harvard
    Munch, Edvard (1882) Autorretrato. Munch Museum. Available at: https://wikioo.org/es/art/edvard-munch-autorretrato-D2QLB2-es/

    Observa de cerca

    Autorretrato — Edvard Munch

    Observa con atención

    Responda con sus propias palabras. Aquí no hay respuestas incorrectas, solo respuestas que pueda explicar.

    1. ¿Qué es lo primero que le llama la atención y por qué?
    2. ¿Qué colores o formas crean la atmósfera, y cuál es esa atmósfera?
    3. Nuestro catálogo clasifica esta obra bajo: melancholy, existentialism, psychological portrait. ¿Está de acuerdo? ¿Qué añadiría o qué eliminaría?
    4. Vuelva a consultar El grito (1893), al principio de esta guía. Mencione dos elementos que comparta con esta obra y uno que sea diferente.
    5. Edvard Munch tenía unos 19 años cuando se realizó esta obra. ¿Qué elementos de la misma parecen reflejar la etapa creativa de un artista a esa edad?

    Tu respuesta

    Escriba un breve párrafo sobre esta obra de arte. Utilice los datos de las secciones anteriores de esta guía y sus respuestas anteriores.

    Cuestionario de arte

    Autorretrato — Edvard Munch

    ¿Qué tanto conoces esta obra de arte?

    Selecciona una respuesta para cada una de las 5 preguntas a continuación. Cada una tiene exactamente una respuesta correcta.

    1. 1. ¿Quién pintó este autorretrato?

      • A Vincent van Gogh
      • B Pablo Picasso
      • C Edvard Munch
    2. 2. ¿En qué año fue creado este cuadro?

      • A 1893
      • B 1874
      • C 1882
    3. 3. ¿Dónde se encuentra actualmente esta obra maestra?

      • A Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
      • B Galería Nacional de Londres
      • C Museo Munch en Oslo
    4. 4. ¿Cuál es el estilo artístico predominante utilizado en este cuadro?

      • A Impresionismo
      • B Cubismo
      • C Realismo
    5. 5. ¿Qué emociones principales intenta transmitir Munch a través de esta obra?

      • A Alegría y felicidad
      • B Tristeza profunda y angustia existencial
      • C Amor apasionado

    Mi puntuación: ____ de 5

    Clave de respuestas — para el profesor

    Esto genera una página impresa independiente, por lo que puede omitirse fácilmente en las copias.

    1C · 2C · 3C · 4C · 5B

    Consulte el registro del catálogo de esta pintura para verificar cualquier respuesta

    Preguntas y respuestas

    ¿A qué movimiento artístico pertenece "Autorretrato" de Edvard Munch?

    "Autorretrato" de Edvard Munch pertenece al movimiento Symbolic Expressionism. Este movimiento aporta el contexto estilístico de la obra.

    ¿Cómo puedo descubrir obras de arte similares a "Autorretrato" de Edvard Munch?

    Puedes encontrar obras similares a "Autorretrato" de Edvard Munch en la página de Obras similares de esta obra.

    ¿Qué tamaño se recomienda para "Autorretrato" en un Salón principal?

    Para un Salón principal, se recomienda imprimir "Autorretrato" en un tamaño de Pequeño.