La historia del Gilcrease Museum
Situado al noroeste del centro de Tulsa, Oklahoma, el Gilcrease Museum se erige como un santuario para una vasta colección de historia estadounidense y arte. Conocida también como el Instituto Thomas Gilcrease de Historia de los Estados Unidos y Arte, la institución nació del esfuerzo personal de Thomas Gilcrease. Miembro de la Nación Muscogee Creek, Gilcrease fue un magnate del petróleo y un apasionado coleccionista de arte que logró reunir un conjunto extraordinario de obras y artefactos. El museo lleva su nombre como tributo a su legado.
La transición de esta colección, de ser un tesoro privado a convertirse en una institución pública, se produjo en 1958, cuando la propiedad y sus contenidos fueron cedidos a la ciudad de Tulsa. Este acto garantizó la preservación de los materiales en un entorno permanente. Desde el 1 de julio de 2008, la gestión del recinto se ha llevado a cabo mediante una asociación público-privada entre la ciudad de Tulsa y la Universidad de Tulsa.
El legado de Thomas Gilcrease
El acervo reunido por Thomas Gilcrease representa una acumulación masiva de historia y cultura material. A lo largo de su vida, recolectó más de 10,000 obras de arte, junto con 250,000 artefactos nativos americanos. Este conjunto está acompañado por 100,000 libros y documentos raros; entre estos papeles se encuentra la única copia certificada que sobrevive de la Declaración de Independencia.
En 1954, enfrentando una presión financiera significativa debido a la caída de los precios del petróleo, Gilcrease tomó una decisión trascendental para preservar la integridad de su patrimonio. Se ofreció a vender la colección completa como una unidad para evitar que fuera dispersada. Este esfuerzo por mantener el conjunto intacto tuvo éxito gracias a la intervención de la comunidad local. Un bono local proporcionó los fondos necesarios para cubrir sus deudas, asegurando que la colección permaneciera en Oklahoma.
Arte del Oeste Americano
El Gilcrease Museum alberga la colección de arte del Oeste Americano más grande del mundo. La presencia de estas obras ofrece un encuentro silencioso con los paisajes y los sujetos que definieron un continente. Albert Bierstadt está representado aquí, aportando una sensación de la escala monumental que se encuentra en los territorios occidentales. Thomas Moran también forma parte de la colección, contribuyendo al registro visual de la frontera. Estas pinturas existen como presencias físicas que exigen un momento de quietud.
La colección se extiende más allá del paisaje para incluir la precisión del retrato y los estudios animales. John Singer Sargent está representado entre las piezas, junto con las obras de Rosa Bonheur. Estos artistas ofrecen perspectivas distintas sobre el mundo natural y las personas que lo habitan. Existe un peso emocional muy particular al contemplar estos lienzos originales en persona. El museo también mantiene una colección en constante crecimiento de arte y artefactos de América Central y del Sur, ampliando el alcance de las narrativas visuales que se custodian entre sus muros.
